Técnica muy sutil que ayuda a descubrir y normalizar los desequilibrios del sistema cráneo-sacro, los cuales pueden ser el origen de diferentes disfunciones tanto físicas, como psíquicas.
El sistema cráneo-sacral influye en el desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso central, por lo que un desequilibrio en este sistema puede ser la causa potencial de diferentes problemas de salud, como son problemas de espalda, dolor de cabeza, depresión endógena, coordinación motora, hiperactividad... etc.
La terapia cráneo-sacral se ha mostrado especialmente indicada en el tratamiento del recién nacido, sobre todo en aquellos niños que han sufrido un parto complicado (fórceps, ventosa, parto de nalgas, etc) ó prologando. El sistema membranoso cráneo-sacral sufre en este tipo de partos y muchas de las restricciones pueden perpetuarse para siempre sino son corregidas en los primeros años de vida, produciendo a largo plazo importantes descompensaciones.
A menudo son niños que tienen problemas de succión, vomitan, tienen reflujo, lloran de forma desconsolada con dificultad para conciliar el sueño, presentan estreñimiento y gases (cólicos del lactante), asimetrías de bóveda craneal y miembros.
Estos problemas pueden presentarse de forma inmediata ó varios años después con hiperactividad o síndrome de dificultad de atención y problemas de aprendizaje.
Esta terapia fue desarrollada durante la década de los 60-70 por el Dr. John Upledger, DO en la Universidad de Michigan (EEUU) con la ayuda de diferentes profesionales (anatomistas, fisiólogo, biofísicos y bioingenieros), que probaron la existencia influencia del sistema cráneo-sacral.
Es una técnica muy suave, nada agresiva, que favorece la capacidad de autocuración del paciente, siendo muy gratificante gracias a los efectos positivos que con ella se puedan conseguir.
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