20 Jun 2013

En nuestra experiencia encontramos, con una elevada frecuencia, pacientes que presentan mareos asociados a problemas de la región cervical. Algunos pacientes perciben claramente esta relación comentando que cuando tienen más tensión en la zona cervical, los mareos aparecen o se acentúan.

Existen muchos tipos de mareos, pero por su alta frecuencia describiremos más a fondo el mareo de origen cervical.

La relación entre la columna vertebral (y sobre todo la columna cervical) con los mareos es principalmente propioceptiva (receptores  que nos ayudan a percibir nuestra posición en el espacio) y vascular.

 

Relación propioceptiva:

 La columna cervical posee una serie de  “sensores” situados en los músculos y articulaciones, que dan información al sistema nervioso central y el  oído interno de cuál es nuestra posición en el espacio, esto tiene una gran importancia para mantener  el balance del cuerpo y mantener el equilibrio estático y dinámico. Cuando la musculatura tiene un exceso de tono o cuando existe una falta de movilidad articular, la información postural se ve alterada originando en ocasiones percepciones de inestabilidad o mareos.

Relación vascular:

La cabeza recibe la vascularización a través de arterias que suben por la zona cervical, estas son: las arterias vertebrales y las arterias carótidas. Las restricciones de movilidad a este nivel pueden generar tensión en las arterias y éstas a su vez pueden provocar una falta de riego sanguíneo que facilitarían la presencia de síntomas como el mareo o desequilibrio.

La fisioterapia y la osteopatía pueden ayudar a restablecer la normalidad a estas estructuras. La relajación de la musculatura cervical, la liberación articular, permitirán restablecer el tono muscular adecuado para un buen control postural, que exista una buena vascularización craneal y que en las zonas donde pueda habitar la restricción podamos tener movilidad.

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