15 Oct 2012

DIETA HIPERPROTEICA Y SUS CONSECUENCIAS PARA LA SALUD

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En los últimos años nuestras costumbres alimenticias han ido cambiando hacia unos hábitos pocos saludables. Hemos abandonado nuestra formidable dieta mediterránea y la hemos sustituido por una dieta desequilibrada con un alto contenido en proteínas.

Podemos denominar dieta hiperproteica a aquellas dietas en las cuales hay un consumo excesivo de proteínas. Hay diferentes estudios que demuestran que, en los países desarrollados y en la mayoría de los países en vías de desarrollo, el consumo de proteínas excede las recomendaciones establecidas mundialmente (1,2). En la edad adulta se ve acentuado con las dietas de adelgazamiento, tan de moda en los últimos años, a medida que la obesidad ha adquirido características de epidemia mundial (3).

Este consumo elevado de proteínas en determinadas épocas, constituye un factor de riesgo para el desarrollo de obesidad en etapas posteriores de la vida (4,5). Las consecuencias metabólicas son muy variadas, desequilibrio del balance ácido-base, desequilibrio del metabolismo óseo, sobrecarga de la función renal y endocrina…etc. La mayoría de estos desequilibrios tiene que ver con la excesiva acidificación del organismo, causada por una ingesta elevada de proteína en la dieta.

Merece la pena recordar en este punto, que la función principal de las proteínas es estructural y no energética, por ello en edades de mayor crecimiento el aporte de proteína es mayor, mientras en épocas de menos desarrollo las necesidades van disminuyendo considerablemente.

Las recomendaciones de consumo de proteínas van cambiando dependiendo en la etapa de la vida que nos encontremos, así en las edades pediátricas encontramos que un recién nacido requiere 2g/kg/día de proteína y esta tasa va descendiendo hasta 1g/kg/día en el primer año de vida. A partir de los 7 años y edad adulta la tasa se mantiene estable situándose entorno al 0,7-0,8g/kg/día (6).

En la actualidad el consumo de proteína se ha disparado de forma ostensible situándose, según las zonas y las edades, entre el triple o el cuádruple de lo recomendado. Esto produce graves efectos en la salud como veremos a continuación (7).

Efectos de la dietas hiperproteicas

El principal problema de estas dietas está en el descompensación que se produce en el balance ácido-base. El organismo posee medios adecuados para mantener este equilibrio a pesar de los posibles desequilibrios alimenticios, pero ello a costa de una desmineralización de nuestro tejido óseo (8).

Normalmente un exceso de proteínas conlleva un descenso en el ph sanguíneo. Este ph sanguíneo es esencial para los procesos metabólicos de control enzimático, para el mantenimiento la estructura y la función de las proteínas, la permeabilidad de las membranas celulares, el balance hidroelectrolítico y la estructura del tejido conectivo. El organismo es capaz de controlar estas variaciones del ph sanguíneo mediante la excreción de los excedentes ácidos y las propiedades del tejido conectivo y el hueso, lo cual a largo plazo puede ser responsable de la aparición de múltiples patologías (8).

Esta acidosis a niveles bajos pero mantenidos en el tiempo, nos lleva a una sobrecarga renal y a una desmineralización progresiva (perdida de calcio) en el hueso (9), produciendo trastornos en la función endocrina, tales como alteraciones en los niveles de hormona de crecimiento, IGF-1, insulina, glucocorticoides, hormona tiroidea, hormona paratiroidea, y vitamina D. Las consecuencias de estos trastornos con llevan una falta de crecimiento en el niño y una perdida ósea y muscular en el adulto (10). Alimentos como las carnes y los pescados producen una acidificación alta, mientras la leche y los productos en granos producen una acidificación baja. Las frutas, verduras y hortalizas, por su parte, producen una acidificación negativa (11).

Especialmente importante se vuelven estos trastornos en niños. La proteína tiene una función especialmente estructural y tiene una importancia vital en el crecimiento. Esto ha llevado a aportar grandes cantidades de proteínas en la alimentación infantil bajo la idea errónea de que un mayor aporte favorece un mayor crecimiento. Es cierto como comentamos anteriormente que es necesario un aporte mayor en niños que en adultos, el problema nace de un aporte desproporcionado. Las consecuencias de una dieta hiperproteica sobre la función renal en niños, una de las más importantes, es la génesis de hipercalciuria, acidosis tubular renal transitoria, efectos negativos sobre el metabolismo del calcio y una disminución de las concentraciones sanguíneas de IGF- 1 (12-14).

Actualmente existen estudios, que intentan establecer una relación entre la ingesta de proteínas a edades tempranas y la aparición de problemas de sobrepeso a edad infantil, probablemente debido a una respuesta anormal de ciertas hormonas tales como la insulina. Esta teoría se apoya en dos hipótesis: la primera es la alimentación con leches de formula, que posee entre un 50-80% más proteína que la leche materna y la segunda en la dieta de transición hacia una alimentación normal, en este segundo caso, la introducción de proteínas se hace, como norma general, de manera precipitada en edades aún tempranas. Estos estudios demuestran que existe una relación importante entre el consumo excesivo de proteína en los primeros meses de vida y un aumento de grasa corporal y de materia grasa de los niños a los siete años de edad (15-17).

Por tanto un consumo excesivo de proteínas puede conllevar a un efecto pernicioso sobre diferentes órganos y sistemas, favoreciendo la aparición de déficit de crecimiento y obesidad en edad infantil y de osteoporosis, urolitiasis y obesidad en el resto de etapas de vida.

Bibliografía

1. Bastardo G, Angarita C, Quintero Y, Rojas L, Rodríguez LC, Márquez JL. Consumo de hierro y otros nutrientes en la dieta de preescolares residentes en Apartaderos, Escagüey y Pueblo Llano (Mérida, Venezuela. Rev Facultad de Medicina ULA 2008; 17: 41-46

2. Moya-Sifontes MZ, Bauce G, Mata-Meneses E, Córdova M. Consumo de energía y macronutrientes en niños de 4 a 17 años de edad de Caracas. An Ven Nutr 2000; 3:101-107. Díaz-Argüelles V, Pupo L, Porrata Maury C. Elevado consumo de proteínas causa anemia en lactantes. Acta Médica 2003; 11:26-37

3. World Health Organization. Obesity: Preventing and managing the global epidemic. Report of a WHO Consultation on Obesity. Geneva 1998

4. Martorell R, Stein AD, Schroeder DG. Early nutrition and later adiposity. J. Nutr 2001; 131:S874–80.

5. Rolland-Cachera MF, Deheeger M, Maillot M, Bellisle F. Early adiposity rebound: causes and consequences for obesityin children and adults. Int J Obes 2006; 30 Suppl 4:S11–7

6. Rodriguez NR. Optimal quantity and composition of protein for growing children. J Am Coll Nutr 2005; 24 Supl 150-154.

7. Prentice A, Branca F, Decsi T, Fleischer Michaelsen K, Fletcher RJ, Guesry P et all. Energy and nutrient dietary reference values for children in Europe: methodological approaches and current nutritional recommendations. British J Nutr 2004; 92:Supl 83-146.

8. Michelle López-Luzardo. Las dietas hiperproteicas y sus consecuencias metabólicas Anales Venezolanos de Nutrición 2009; Vol 22 (2): 95-104.

9. Frassetto LA, Morris RC Jr, Sebastian A. A practical approach to the balance between acid production and renal acid excretion in humans. J Nephrol 2006;19: Suppl 9:S33–40

10. Mitch WE.Metabolic and clinical consequences of metabolic acidosis. J Nephrol. 2006 Mar-Apr; 19 Suppl 9:S70-5. 59. Wiederkehr M, Krapf. Metabolic and endocrine effects of metabolic acidosis in humans. Swiss Med Wkly 2001;131:127–132.

11. Remer T, Manz F. Estimation of the renal net acid excretion by adults consuming diets containing variable amounts of protein. Am J Clin Nutr 1994; 59:1356–61.

12. López M, Agrela AM, Quesada J, Reyes C. Transient tubular disfunction and failure to thrive in venezuelan children. Proceedings of the 12th Congress of the International Association of Pediatric Nephrology. Seattle, Sep 2001. Pediat Nephrol. 2001.16: C61.

13. Camero R, Rodriguez R, Lopez M. Disfunción de la acidificación tubular renal en la consulta de niños sanos. Arch Venez Puer y Ped 2004; 67: 18-26.

14. Brungger M, Hulter HN, Krapf R. Effect of chronic metabolic acidosis on the growth hormone/IGF-1 endocrine axis: new cause of growth hormone insensitivity in humans. Kidney Int 1997; 51: 216–21.

15. Günther ALB, Buyken AE, Kroke A. Protein intake levels during the period of complementary feeding and early childhood and their association with BMI and body fat percentage at age 7. Am J Clin Nutr 2007;85:1626–33.

16. Günther ALB, Buyken AE, Kroke A. The influence of habitual protein intake in early childhood on BMI and age at adiposity rebound: results from the DONALD Study. Int J Obes 2006; 30:1072–9.

17. Gunnarsdottir I, Thorsdottir I. Relationship between growth and feeding in infancy and body mass index at the age of 6 years. Int J Obes Relat Metab Disord 2003; 27:1523–7.

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